Renaisment

jueves, 28 de junio de 2012

Pelennor


Moviéndose escurridizamente, esporádicamente el deslizador puede observar desde su inercia en movimiento a un hombre, que camina pasos hacia atrás y hacia adelante, sin tener la certidumbre de que pasos lo llevan a los siguientes o a los anteriores caminos recorridos.
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Este, el hombre de las dudas se la lleva timoneando en océanos repletos de incertidumbre en los cuales se sumerge para poner a prueba las condiciones en las que lo coloca la vida, y tiene tan poca  fe en momentos que se avasalla contra el mismo, y contra quien le ofrece algo más que simples dudas.
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Este hombre al poner en duda lo poco o mucho verdadero, que conoce, al quererlo reafirmar en cada espacio o con cualquier otro hombre se va desgastando al perder credibilidad en su propio juicio, que se nubla tanto con la duda que ni la luz más nítida alcanza a distinguir.
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Este cuando tiene momentos de lucidez, logra captar en que errores y divagares  estaba adentrándose sin sentido, como Descartes este hombre suele pensar y luego existir, eso te hace ciego ante la realidad cambiante de la cual se pierde este hombre por concentrarse en dudar hasta de sí mismo.
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La duda, suele ir acompañada de una oleada de violentas cuestiones que otros hombres no suelen entender en el momento, y este no sabe cómo explicarle, pues sabe que la duda es un vicio necesario en tiempos de ocio, mas no en los tiempos de andar y danzar por la vida.
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El deslizador entiende poco a este hombre, ya que no sabe darle respuestas concretas a sus actos, porque el lenguaje expresado físicamente no alcanza a definir toda la extensión de las conclusiones que llego a sacar el hombre de las dudas en ese breve lapso de tiempo.
Este hombre cuando por fin despeja sus dudas, sabe reinsertarse en el tiempo, para seguir en el proceso de aprendizaje de los demás hombres, con el mismo fin que todos, solo cambiando los senderos y los medios que se utilizaran para llegar a la “verdad”.

Manjushri


A diferencia de los 4 hombres anteriores, existe otro que posee una ambigüedad encarnada en su manera de transmitir sus mensajes y materializar su inteligencia en órdenes sugestivas.
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Al hombre de dos caras se le tiene que dar un trato especial, pues posee de manera íntegra dos personalidades totalmente diferentes en su propio debate existencial.
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Quien no asume esto como una primacía, desde que se inicia la aventura de aprendizaje con este hombre, está destinado a nunca entender ni gradual o instantáneamente a este.
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Este hombre cuando se encuentra desequilibrado, con cargas o dudas, pierde el control de sus proyecciones, y al transgiversarse una cara con otra, se convierte en una lanza llena de espinas desconsiderada para quienes lo apoyan e intentan comprenderlo.
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Cuando esto le pasa, su mayor reto es considerar las raíces de su desequilibrio y despejar el mar de dudas que al mantenerse ocupado y siempre en movimiento no tiene la capacidad de analizar.
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El deslizador al intentar motivar a este en adentrarse en sus propias problemáticas, suele salir con hendiduras y alguna que otra herida que tiene que esperar un cierto espacio y tiempo para que algunos de los otros hombres le ayuden a sanar.
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Este hombre de doble faceta al hacerse consciente de que desencadeno esa incomprensión hacia los otros hombres, redobla su esfuerzo y sube escalones con rapidez hacia la iluminación permanente de sus senderos por recorrer.
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El mejor consejo para tratar y sobrellevar tramos del camino con este hombre, es escucharlo. Sus razones tarde o temprano las proyectara u expresara, y al escucharse a si mismo entenderá en que habrá errado o confundido.

miércoles, 27 de junio de 2012

Letters


El deslizador puede quedar atrapado entre las redes de otro tipo de hombre quizás el más sofisticado y más difícil de identificar, pues este puede cubrir las apariencias de cualquiera de los anteriores.
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Este hombre anda detrás de la inercia de cualquiera de los demás hombres, pues aprovecha la brecha en cualquier espacio, para no toparse de lleno con lo desconocido.

Este hombre es el hombre zombi, aquel que navega muerto en vida, aquel que solo vive posponiendo su fracaso, se les observa en todos los lugares, sedientos por chupar sangre, por parasitar los más preciosos recursos espirituales y humanos.

Inclusive hasta en los espacios de libre discusión y en cualquier ágora publica se les observa aferrados a solucionar problemas con soluciones que ellos nunca han vivido, ni sentido pero si escuchado hablar de ellas.

 Los deslizadores suelen ser debilitados ya que ellos solo se deslizan y no se quedan a apreciar el comportamiento del hombre zombi, tiene que llegar un hombre caminante a advertirle en que pasos anda metido el zombi, pues para el deslizador el tiempo es algo esencial en su función.

El brillo en los ojos del hombre zombi es inexistente, pero es un buen actor que sabe distraer la atención hacia el brillo por parte de los demás hombres, la ventana del alma te expresara siempre la condición de los hombres.

El zombi tiene que ser matado en su mente, espíritu y cuerpo para que pueda tener la elección de transmutar de manera natural en el que mejor sensación haya tenido de los hombres, pero también tiene la elección de morir sin ser enterrado y seguir envolviendo con un manto color negro las velas blancas provenientes de los rayos solares y las demás luces existentes.

Three yeaRS


Creo que quizás el amor no es tan espontaneo, ni una luz siempre radiante que te este nutriendo de felicidad. Quizás eso recaiga en que los sentimientos son tan dinámicos y tan líquidos que pueden engañar a la luz interior que te va guiando todo el momento.
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Los humanos que vuelan por los aires, siempre provocaran al que camina por la tierra, pues el que vuela no soporta verlo en una posición estática sin moverse.
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Los que vuelan al estar siempre en dirección del viento no se encuentran nunca en un lugar fijo, salvo cuando se duerme.
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El hombre que se desliza, sin tener que volar o caminar tiene el poder de  flotar. para  sembrar raíces en la tierra, que también toca y siente.
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El deslizador lo pueden provocar los voladores para que los  acompañen en su vuelo, pero cuando ellos deciden soltarte, es necesario un lugar identificado para caer.
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Ser el puente de transmisión entre los voladores y los que caminan implica el saber transmutar de uno a otro, sin romper la esencia de la labor del deslizador.
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Quizás la gran ventaja del deslizador es que en su camino puede llegar a conocer desde el más alto volador, hasta el más lento de los caminantes.
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Le gusta la incredulidad de los caminantes pero admira la enseñanza de los voladores.
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Se detiene a ver y tocar la tierra sin que se adueñe de el totalmente, pues la trayectoria del deslizador es hacia adelante y al mismo tiempo hacia arriba.
Cuando se esté en una situación crítica y se necesite, los deslizadores  sin pensarlo  volverán para reequilibrar la existencia entre el cielo y la tierra.

Nightmares

Vaya qué una pesadilla repleta de miedos hecha real mediante la imaginación puede tornarse la cosa más oscura... después de ello no pude volver a conciliar el sueño, ni con meditación.
Ayer volé en la danza, cada vez con más destreza y paciencia.
Te amo y extraño!

martes, 26 de junio de 2012

OMETEOTL!

Cuantas familias he ayudado a sanar qué duro tanto tiempo en descontaminarme de lo que extirpo, empezare a sanar la mía...

Echoes

Abro los ojos y me encuentro en esta urbe repleta de sonidos, animas, maquinas ruidosas y fraternidad explicita. Necesito tu bendicion para hacer real la instalación de 400 marcapasos, el señor oscuro los tiene en sus manos y no puedo acceder a ellos, inspirame y apoyame.
Lapsos de meditación son imprescindibles entre el aqui y allá, el viaje a mi aposento se pospondra una semana, creo qué es darle calma a mis tormentas y respetar las desiciones no propias, no sin antes verte face to face.